La rabia me recorrió como un rayo, "¿Caridad yo?, el primogénito de los Witchcraft, reducido a la caridad de mi propia familia, miré a mi madre, esperando alguna señal de compasión, pero sus ojos estaban fijos en sus manos, como si temiera alzar la vista, Sandra con su habitual pragmatismo, asintió con la cabeza ante las palabras de mi padre.
Sandra: Es lo justo, Rafael —dijo mi hermana sin mirarme con un tono muy apagado —Siempre has sido un irresponsable, no te quejes esta es tu oportunidad de enmendar tus errores —dijo un poco enojada
Rafael: ¿Enmendar mis errores convirtiéndome en un esclavo de una mujer? —repliqué, sintiendo cómo la frustración se convertía en un nudo en mi garganta.
P. Manolo: ¡BASTA YA RAFAEL! —grito mi padre, su paciencia finalmente agotada —El trato está hecho, le darás tu palabra al señor Zolomon cuando llegue y cumplirás tus obligaciones con Iris ¿Entendido? —declaro con severidad y mirándome con desprecio
Apreté la mandíbula, negándome a ceder, pero bajo su mirada severa y la resignación silenciosa de mi madre, supe que no tenía otra opción.
Rafael: Entendido —murmuré entre dientes, la palabra sabiendo a ceniza en mi boca.
En ese momento, la puerta del salón se abrió y una figura imponente entró, era un hombre muy alto de rostro serio y penetrantes ojos azules, vestido con un traje impecable que irradiaba autoridad, era Eobard Zolomon y tras él, una joven rubia de rostro maduro, también muy alta, de hecho más alta que yo y una sonrisa segura, aunque algo reservada lo seguía ella era Iris Zolomon y junto a ella, un joven alto de porte elegante y una mirada que, a pesar de su seriedad, tenía un brillo seductor era Barry Zolomon.
La familia Zolomon había llegado, mi padre se levantó inmediatamente sonriendo y extendiendo una mano cordial hacia Eobard.
P. Manolo: Señor Zolomon, bienvenido a nuestra casa —saludo con total seguridad estrechándose la mano
Eobard: es un placer Señor Witchcraft —respondió Eobard con una voz grave y firme, estrechando la mano de mi padre— Es un placer conocer finalmente su hogar del que tanto me hablo en nuestras reuniones —menciono animadamente, aunque su tono de voz era profundo provocaba que usada las palabras que usara sonaría como una orden
Las presentaciones se sucedieron con una formalidad tensa, Barry saludó a mi padre y luego dirigió una mirada cortés pero de examinación a Sandra, aunque al final realizo una sutil mueca, mientras que Iris me observó con una con desinterés, sin rastro de arrogancia o desdén, aunque a mi hermana si se le quedó viendo. Cuando llegó mi turno de estrechar la mano de Eobard, sentí la fuerza de su agarre, sus ojos se clavaron en los míos, transmitiendo una seriedad que me hizo tragar saliva, era mu imponente su persona, me hacía sentir pequeño.
Eobard: Rafael —dijo, su voz firme, pero sin acritud— Su padre y yo hemos hablado de su nuevo rol y espero que cumpla con su palabra —declaro firmemente viéndome de arriba a abajo
Rafael: Lo… lo haré, señor Zolomon —respondí, tratando de mantener mi tono firme a pesar de que el solo tenerlo frente a mí era como tener un lobo gigante, viéndome
Luego, tuve que dirigirme a Iris, su mano era suave al tacto, y su mirada, aunque directa, no era intimidante a pesar de su altura superior a la mía
Iris: mucho gusto Rafael —dijo con una voz suave y melodiosa —Espero que trabajemos bien juntos —dijo cortésmente sonriendo, aunque note como su mirada se desviaba viendo a Sandra
Rafael: Yo también lo espero, señorita Zolomon —respondí, forzando una sonrisa que no sentía.
Finalmente, conocí a Barry, este se me quedo viendo fijamente, parecía que me analizaba, su apretón de manos fue firme y su mirada se suavizó ligeramente después de un rato, no sé por qué sentía nervios al verle los ojos, tanto que mi enojo casi se me olvidaba.
Mientras las formalidades continuaban y mi padre guiaba a los Zolomon por la mansión, sentí la mirada de Barry clavada en mi espalda, su presencia era discreta, pero constante, aunque hablaba con mi hermana, me observaba de reojo como si intentara descifrar algo en mí.
Y en ese momento, mientras observaba a mi hermana interactuar con su futuro esposo, y sentía la mirada inquisitiva de mi futura jefa, supe que mi plan tenía que ponerse en marcha. Tenía que acercarme a Iris, ganarme su confianza y tenía que encontrar una manera de revertir este destino que me habían impuesto, la noche apenas comenzaba, y yo, Rafael Witchcraft, estaba listo para jugar mi arriesgada partida.
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